Brasil: 250 años de tensiones

Tengo una mala noticia: no fue de casualidad; no fallé cuando viniste y tú no quisiste fallar, cantaría Coti Soroquín en ese hitazo  que canta sobre una relación casual.  Así es, no fue de casualidad. Este 1 de agosto van a ser 250 años desde que Carlos III de España decidió crear el Virreinato del Río de la Plata para poner un freno al avance portugués sobre lo que actualmente es la República Oriental del Uruguay. El rey español puso su capital en Buenos Aires, justo frente a la llamada Banda Oriental. El puerto de agua barrosa y de escaso calado era la salida al Atlántico más recomendable para las mercaderías americanas que debían enviarse a la Metrópoli. Pero también empezaba a ser muy visitada por los contrabandistas ingleses. Además, la joven urbe se había convertido en la ciudad más populosa y dinámica del nuevo virreinato. La mala noticia aquí es que el presidente Javier Milei desestimó los 40 años de esfuerzos por la paz regional -que también derivó en beneficios econó...

Tendencias Políticas del Siglo XXI

El jueves pasado estuve en el pináculo de la oficina de la financiera de los Cohen (el Edificio Mihanovich, Lavalle y Mitre) para dar una charla sobre riesgo político, organizada por el Centro de Riesgo del IAE, con su director Lorenzo Preve y otro disertante, Franco Bronzini (http://www.informeescaleno.com.ar/).
Franco se explayó sobre las grandes tendencias demográficas internacionales y los fenómenos críticos, como las migraciones. Por mi lado, presenté los grandes ejes de análisis de la situación política. Me detuve sobre los elementos permanentes. Tomé algunos apuntes para exponer, que transcribo a continuación.
Como dice Francisco, vivimos en un período de cambio de época. Pasamos de la era de moderna e industrial, signada por los medios de producción de la Revolución Industrial, y pasamos a otra cuya centralidad pasa por la información y la comunicación.
La natural globalización producida por el fenómeno comunicacional derivó en una reacción nacionalista. ´Las ideologías siempre son respuestas a aquellas irrupciones que modifican la cultura del hombre. Se delinean dos grandes líneas de respuesta a los nuevos interrogantes epocales: el reaccionario y el progresista.
Son reaccionarios quienes creen que:
+ la globalización es negativa y que el Estado debe actuar practivamente contra esta clase de aperturas indiscriminadas;
+ hay que cerrar las fronteras contra la invasión inmigrante;
+ proteger el trabajo y la producción agrícola e industrial;
+ hay que fortalecer la identidad cultural, religiosa y racial del pueblo;
+ la culpa de esta situación la tienen el establisment político y mediático, ya que
+ la corrección política es la causa de todos nuestros males.
El pensamiento reaccionario tiene mayor arraigo en las clases bajas y altas.
Los progresistas suelen ser de clase media. Ellos:
+ creen que el aporte inmigratorio enriquece a la cultura;
+ son garantistas en materia de derechos individuales, por lo que no admiten los dramáticos remedios que suelen recomendar los reaccionarios;
+ tienen un pensamiento netamente urbano;
+ son techies;
+ tienen un pensamiento relativista y mayoritariamente liberal, no trascendente,
+ por lo que rechaza al pensamiento tradicional.
Estas tendencias se producen en un contexto en el cual se producen grandes cambios en la política, tales como
+ el fortalecimiento de la democracia directa y plebiscitaria, por sobre la representativa y republicana;
+ la desaparición del equilibrio territorial que reclamaba el federalismo con la aparición de las megalópolis;
+ la desertificación rural, y
+ la corporativización organizativa.+)


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