El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Nueva derecha

Siguiendo la cuestión ideológica iniciada ayer, The Financial Times publicó una nota en la que mencionaba algunos rasgos identitarios del programa político de Donald Trump, como paradigma común a los del resto de los candidatos de la derecha en el resto del mundo (más bien se refiere a Europa): antiglobalización, nacionalismo económico, xenofobia religiosa o cultural, animadversión para con el establishment político y al periodismo, principalmente. Por mi parte diría que la incorrección política es un mandato para estos referentes.
Desde este punto de vista, Mauricio Macri tampoco cuadra perfectamente en esta foto. Es globalizador; nacionalista, pero no a costa de la integración en el mundo; se diferencia pero no es un anti nada, y mucho menos es un enemigo de la prensa. Tampoco es políticamente incorrecto.
Insisto en que Macri no es un referente de la derecha; al contrario, es más progresista que otra cosa.+)

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