Paciencia

La mala reacción que tuvo el Presidente ante la Asamblea Legislativa dificultó el planteamiento de una agenda de gobierno para 2026 y anticipó los tiempos electorales.  En forma coincidente irrumpieron denuncias contra el jefe de Gabinete sobre dádivas y un nivel de vida difícil de justificar, que contrasta con su prédica en un momento en que la economía se hace sentir en los bolsillos de los argentinos. Durante dos semanas se dispararon críticas que destruyeron al que sonaba para ser el principal candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027. Tras cartón, se anunció un índice inflacionario de marzo, que dio un salto que puso muy incómodo para el gobierno: 3 por ciento.  Naturalmente, empezaron a circular versiones de proyectos presidenciales para las elecciones de 2027, entre los que se cuentan: Un exótico pastor evangélico, Dante Guebel , que vive en California. No es reconocido como miembro de las iglesias evangélicas tradicionales en la Argentina nuclea...

Dio para más

La elección de ayer era naturalmente una elección que venia a terminar con un ciclo político, aún cuando triunfara el oficialismo.
La mentada renovación fue auspiciada por un deseo de cambio. El éxito del PRO y de sus aliados radicales en numerosos distritos, algunos impensados, abonan la necesidad popular de un cambio de sistema político y electoral.
El cansancio producido por las cadenas nacionales, el soberbio desparpajo de la apariciones públicas del candidato a gobernador del kirchnerismo acusado en los medios por su cercanía con el narco y la desencajada expresión en el rostro del candidato oficialista a la Presidencia, habrían sido los ingredientes que colmaron la paciencia del electorado.
El buen desempeño del Frente para la Victoria en las PASO señalan que la gente no estaba cansada del modelo, ni del partido, ni le disgustaba el candidato. Un poco de moderación por parte de Aníbal Fernández y de mayor concordia entre los exponentes del justicialismo hubiese bastado para, aunque más no sea, mantener la performance. Pero el miedo movilizó a los tibios.
Ahora que la gente cruzó el límite de cambiar, especialmente en un ámbito tan conservador como la provincia de Buenos Aires, difícilmente vuelva atrás.
Una rápida lectura de los resultados permite observar que, de los dos millones de votos que sumó Mauricio Macri, la mitad proviene de la provincia de Buenos Aires, y el resto de una mejor peformance en los principales distritos, en donde había realizado una elección deficiente en las PASO.
Además, hubo 1,3 millón de electores más que parecen haber engrosado su volumen electoral, ya que fue el único candidato que sumó tanto; Sergio Massa obtuvo 700 mil más, y Daniel Scioli, sólo 200 mil.
Parecería ser que lo que empezó siendo una natural fiesta republicana terminó en una revolución.+)

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