Malvinas: una semana que puede ser clave

Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.  La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...

#NiUnaMarchaMenos

Uno de los fenómenos del siglo XXI son estas marchas multitudinarias.
Durante mucho tiempo se creyó que los cierres de campaña de Raúl Alfonsín y de Italo Luder, en 1983, habían sido las últimas grandes movilizaciones cívicas.
Sin embargo, los cacerolazos de fin del siglo XX y la marcha organizada por Juan Carlos Blumberg el 1 de enero de 2004 a la Plaza de los Dos Congresos con ocasión del secuestro seguido de muerte de su hijo Axel no sólo contradijo aquella premisa sino que planteó un nuevo paradigma: la de una manifestación relativamente espontánea, en cuanto a que no era conducida ni convocada por políticos, masiva y convocada mayormente desde las redes sociales. 
El formato se globalizó luego y en España, con motivo de Atocha, tomó como ícono la fecha estampada con el número del día y la letra del mes correspondiente.
Luego vinieron los cacerolazos de protesta contra el Gobierno en la Argentina y en Brasil, el #YoNoSoyCharlie y tantos más.
La de ayer no fue una marcha más. Porque no se debe considerar a estas manifestaciones como un número, ya que la movilización de tanta gente preocupada por un mismo motivo constituye una expresión de democracia directa, que el sistema aún no sabe cómo administrar. Pero sí se puede decir que #NniUnaMenos está en esa línea. Lo extraño, tal vez, es que la violencia de género, el disparador de la convocatoria de anoche, fue un tema que se viralizó tanto en redes como en los medios tradicionales, que parecerían ser los que más han sensibilizado a la población.
La historia empieza a parir una nueva era. Estas marchas serán parte de su paisaje.+)

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