El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

#NiUnaMarchaMenos

Uno de los fenómenos del siglo XXI son estas marchas multitudinarias.
Durante mucho tiempo se creyó que los cierres de campaña de Raúl Alfonsín y de Italo Luder, en 1983, habían sido las últimas grandes movilizaciones cívicas.
Sin embargo, los cacerolazos de fin del siglo XX y la marcha organizada por Juan Carlos Blumberg el 1 de enero de 2004 a la Plaza de los Dos Congresos con ocasión del secuestro seguido de muerte de su hijo Axel no sólo contradijo aquella premisa sino que planteó un nuevo paradigma: la de una manifestación relativamente espontánea, en cuanto a que no era conducida ni convocada por políticos, masiva y convocada mayormente desde las redes sociales. 
El formato se globalizó luego y en España, con motivo de Atocha, tomó como ícono la fecha estampada con el número del día y la letra del mes correspondiente.
Luego vinieron los cacerolazos de protesta contra el Gobierno en la Argentina y en Brasil, el #YoNoSoyCharlie y tantos más.
La de ayer no fue una marcha más. Porque no se debe considerar a estas manifestaciones como un número, ya que la movilización de tanta gente preocupada por un mismo motivo constituye una expresión de democracia directa, que el sistema aún no sabe cómo administrar. Pero sí se puede decir que #NniUnaMenos está en esa línea. Lo extraño, tal vez, es que la violencia de género, el disparador de la convocatoria de anoche, fue un tema que se viralizó tanto en redes como en los medios tradicionales, que parecerían ser los que más han sensibilizado a la población.
La historia empieza a parir una nueva era. Estas marchas serán parte de su paisaje.+)

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