Levanta vuelo el Pato

  Un cambio se registró la semana pasada en lo más alto del poder libertario argentino cuando la senadora Patricia Bullrich salió a pedir públicamente la declaración jurada del Jefe de Gabinete de Ministros, acusado de enriquecimiento ilítico.  Hasta ahora Javier Milei no le había tenido tanta consideración a un partidario suyo que lo contradijera públicamente. Por mucho menos de lo que dijo Patricia Bullrich, echó ministros, funcionarios o desplazó legisladores.  No conforme con éso, Bullrich insistió con su solicitud a los pocos días. Ante el silencio oficial, esta semana volvió a la carga al despegarse de una iniciativa claramente identificada con Karina, la hermana del Presidente, quien solicitó el retiro del pliego de una jueza propuesta para un tribunal federal que había comenzado a ser dictaminado debido al tardío descubrimiento de que se trataba de la cuñada del periodista de investigación Hugo Alconada Mon. Tras el episodio, Karina Milei negó diferencias con Bull...

#NiUnaMarchaMenos

Uno de los fenómenos del siglo XXI son estas marchas multitudinarias.
Durante mucho tiempo se creyó que los cierres de campaña de Raúl Alfonsín y de Italo Luder, en 1983, habían sido las últimas grandes movilizaciones cívicas.
Sin embargo, los cacerolazos de fin del siglo XX y la marcha organizada por Juan Carlos Blumberg el 1 de enero de 2004 a la Plaza de los Dos Congresos con ocasión del secuestro seguido de muerte de su hijo Axel no sólo contradijo aquella premisa sino que planteó un nuevo paradigma: la de una manifestación relativamente espontánea, en cuanto a que no era conducida ni convocada por políticos, masiva y convocada mayormente desde las redes sociales. 
El formato se globalizó luego y en España, con motivo de Atocha, tomó como ícono la fecha estampada con el número del día y la letra del mes correspondiente.
Luego vinieron los cacerolazos de protesta contra el Gobierno en la Argentina y en Brasil, el #YoNoSoyCharlie y tantos más.
La de ayer no fue una marcha más. Porque no se debe considerar a estas manifestaciones como un número, ya que la movilización de tanta gente preocupada por un mismo motivo constituye una expresión de democracia directa, que el sistema aún no sabe cómo administrar. Pero sí se puede decir que #NniUnaMenos está en esa línea. Lo extraño, tal vez, es que la violencia de género, el disparador de la convocatoria de anoche, fue un tema que se viralizó tanto en redes como en los medios tradicionales, que parecerían ser los que más han sensibilizado a la población.
La historia empieza a parir una nueva era. Estas marchas serán parte de su paisaje.+)

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