El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Por qué se UNEN en el FA

Hace exactamednte un mes el politólogo Carlos FARA anticipaba en 7 miradas los motivos que llevaron a los dirigentes de FA-UNEN a buscar una alternativa.+

Ni peronista ni kirchnerista
Por Carlos Fara
28 de marzo de 2014
Carlos Fara
(7 Miradas) Desde hace un año le preguntamos a la gente si le gustaría que el próximo presidente sea un peronista, un kirchnerista, o alguien que no sea ni peronista ni kirchnerista. Esta última categoría venía oscilando entre el 40 y el 45 % durante todo 2013, y ahora se ubica en el 50 %. Cuando un mismo indicador revela tal persistencia es porque no encontramos a una tendencia sólida y de largo plazo.

(7 Miradas) Unas semanas atrás dijimos que no había que ver a los jugadores sino a dónde va la pelota. Esto significa no prestarle tanta atención a los porcentajes de intención de voto de los candidatos hoy, sino a las tendencias de largo plazo de la opinión pública.

Desde hace un año le preguntamos a la gente si le gustaría que el próximo presidente sea un peronista, un kirchnerista, o alguien que no sea ni peronista ni kirchnerista. Esta última categoría venía oscilando entre el 40 y el 45 % durante todo 2013, y ahora se ubica en el 50 %. Cuando un mismo indicador revela tal persistencia es porque no encontramos a una tendencia sólida y de largo plazo.

La pregunta fina aquí es qué entienden los votantes por “ni peronista, ni kirchnerista”. Porque en teoría deberían figurar ahí Binner, Cobos, Sanz y Macri. Pero el tema es que el 35 % de ese 50 % (15 puntos de la muestra entrevistada) opta por Massa cuando se consulta por candidatos. El 20 % prefiere a un candidato kirchnerista, y en ese mercado la situación está más definida: el 40 % opta por Scioli y el resto por diversos candidatos indudablemente oficialistas. Ahí Massa solo cultiva el 5 %.

Solo el 15 % quiere votar a un peronista no kirchnerista. En ese segmento el 61 % se inclina por el tigrense y el 14 % por Macri.

Esto habla a las claras de lo arriesgado que es mensurar qué segmento es de qué postulante, ya que la realidad del mercado electoral es bastante confusa. Y va a seguir fluyendo.

Esto indica que:

1) no es tan cierto que Scioli compite electorado con Massa o con Macri;

2) si es correcto que Massa vino a desplazar el mercado potencial de Macri, pero también el de los candidatos del Frente Progresista;

3) Scioli no logra nada fuera del mercado k.

La aparición de Massa se ha convertido en un problema para toda la oposición pre existente, confirmando su perfil auténticamente transversal. Si Massa se desgastase ¿perdería votos en todos los segmentos de los cuales bebe, o solo en algunos?

Por su lado, Binner, Sanz y Cobos solo existen en un segmento, pero es el ampliamente mayoritario.

Por último, el 15 % no se pronuncia por ninguna de las 3 categorías propuestas: ahí vuelve a ganar Massa, seguido de Macri, pero todos tienen algo, salvo Scioli.

Será un galimatías para todos los estrategas saber dónde deberán pescar.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)

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