Paciencia

La mala reacción que tuvo el Presidente ante la Asamblea Legislativa dificultó el planteamiento de una agenda de gobierno para 2026 y anticipó los tiempos electorales.  En forma coincidente irrumpieron denuncias contra el jefe de Gabinete sobre dádivas y un nivel de vida difícil de justificar, que contrasta con su prédica en un momento en que la economía se hace sentir en los bolsillos de los argentinos. Durante dos semanas se dispararon críticas que destruyeron al que sonaba para ser el principal candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027. Tras cartón, se anunció un índice inflacionario de marzo, que dio un salto que puso muy incómodo para el gobierno: 3 por ciento.  Naturalmente, empezaron a circular versiones de proyectos presidenciales para las elecciones de 2027, entre los que se cuentan: Un exótico pastor evangélico, Dante Guebel , que vive en California. No es reconocido como miembro de las iglesias evangélicas tradicionales en la Argentina nuclea...

Por qué se UNEN en el FA

Hace exactamednte un mes el politólogo Carlos FARA anticipaba en 7 miradas los motivos que llevaron a los dirigentes de FA-UNEN a buscar una alternativa.+

Ni peronista ni kirchnerista
Por Carlos Fara
28 de marzo de 2014
Carlos Fara
(7 Miradas) Desde hace un año le preguntamos a la gente si le gustaría que el próximo presidente sea un peronista, un kirchnerista, o alguien que no sea ni peronista ni kirchnerista. Esta última categoría venía oscilando entre el 40 y el 45 % durante todo 2013, y ahora se ubica en el 50 %. Cuando un mismo indicador revela tal persistencia es porque no encontramos a una tendencia sólida y de largo plazo.

(7 Miradas) Unas semanas atrás dijimos que no había que ver a los jugadores sino a dónde va la pelota. Esto significa no prestarle tanta atención a los porcentajes de intención de voto de los candidatos hoy, sino a las tendencias de largo plazo de la opinión pública.

Desde hace un año le preguntamos a la gente si le gustaría que el próximo presidente sea un peronista, un kirchnerista, o alguien que no sea ni peronista ni kirchnerista. Esta última categoría venía oscilando entre el 40 y el 45 % durante todo 2013, y ahora se ubica en el 50 %. Cuando un mismo indicador revela tal persistencia es porque no encontramos a una tendencia sólida y de largo plazo.

La pregunta fina aquí es qué entienden los votantes por “ni peronista, ni kirchnerista”. Porque en teoría deberían figurar ahí Binner, Cobos, Sanz y Macri. Pero el tema es que el 35 % de ese 50 % (15 puntos de la muestra entrevistada) opta por Massa cuando se consulta por candidatos. El 20 % prefiere a un candidato kirchnerista, y en ese mercado la situación está más definida: el 40 % opta por Scioli y el resto por diversos candidatos indudablemente oficialistas. Ahí Massa solo cultiva el 5 %.

Solo el 15 % quiere votar a un peronista no kirchnerista. En ese segmento el 61 % se inclina por el tigrense y el 14 % por Macri.

Esto habla a las claras de lo arriesgado que es mensurar qué segmento es de qué postulante, ya que la realidad del mercado electoral es bastante confusa. Y va a seguir fluyendo.

Esto indica que:

1) no es tan cierto que Scioli compite electorado con Massa o con Macri;

2) si es correcto que Massa vino a desplazar el mercado potencial de Macri, pero también el de los candidatos del Frente Progresista;

3) Scioli no logra nada fuera del mercado k.

La aparición de Massa se ha convertido en un problema para toda la oposición pre existente, confirmando su perfil auténticamente transversal. Si Massa se desgastase ¿perdería votos en todos los segmentos de los cuales bebe, o solo en algunos?

Por su lado, Binner, Sanz y Cobos solo existen en un segmento, pero es el ampliamente mayoritario.

Por último, el 15 % no se pronuncia por ninguna de las 3 categorías propuestas: ahí vuelve a ganar Massa, seguido de Macri, pero todos tienen algo, salvo Scioli.

Será un galimatías para todos los estrategas saber dónde deberán pescar.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)

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