El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Tensiones y distensiones

Los analistas se desvelan por entender qué fue lo que hizo retroceder a la Presidenta al conceder asistencia financiera a la provincia de Buenos Aires, cuando lo único que había estado haciendo era castigar a Daniel Scioli en público y en privado.
Uno puede suponer que:
a) Más probablemente, haya percibido que este enfrentamiento -en plena situación de enfriamiento económico- le estaba dejando un pésimo rédito político y público;
b) Menos probablemente, que se haya percatado de que la crisis social, como consecuencia de la falta de fondos, avance desde el Conurbano a la Plaza de Mayo.
También uno podría pensar que la solidaridad expresada por el gobernador mediterráneo José Manuel de la Sota haya encendido una señal de alarma en la Rosada. Nadie habla de recrear una Liga de Gobernadores, como en tiempos de las presidencias de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, pero sí se empieza a especular respecto de reuniones y concilios entre estos caudillejos que día tras día temen ser el próximo en la lista negra.
No parece ser ésta la razón, ya que su construcción política se ha verticalizado al punto del desequilibrio y el proceso de toma de decisiones está cada vez más cerrado.
Mientras tanto, en el equipo económico recalientan cerebros tratando de pensar en cómo contener las variables sin apagar el ritmo económico. Las culpas de la actual situación se emiten al portador.+

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