Malvinas: una semana que puede ser clave

Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.  La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...

Tensiones y distensiones

Los analistas se desvelan por entender qué fue lo que hizo retroceder a la Presidenta al conceder asistencia financiera a la provincia de Buenos Aires, cuando lo único que había estado haciendo era castigar a Daniel Scioli en público y en privado.
Uno puede suponer que:
a) Más probablemente, haya percibido que este enfrentamiento -en plena situación de enfriamiento económico- le estaba dejando un pésimo rédito político y público;
b) Menos probablemente, que se haya percatado de que la crisis social, como consecuencia de la falta de fondos, avance desde el Conurbano a la Plaza de Mayo.
También uno podría pensar que la solidaridad expresada por el gobernador mediterráneo José Manuel de la Sota haya encendido una señal de alarma en la Rosada. Nadie habla de recrear una Liga de Gobernadores, como en tiempos de las presidencias de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, pero sí se empieza a especular respecto de reuniones y concilios entre estos caudillejos que día tras día temen ser el próximo en la lista negra.
No parece ser ésta la razón, ya que su construcción política se ha verticalizado al punto del desequilibrio y el proceso de toma de decisiones está cada vez más cerrado.
Mientras tanto, en el equipo económico recalientan cerebros tratando de pensar en cómo contener las variables sin apagar el ritmo económico. Las culpas de la actual situación se emiten al portador.+

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