Mover primero: la estrategia de Milei para lucirse en el acuerdo con Europa

Tras veinticinco años de idas y vueltas, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ha entrado en su fase de definiciones, pero esta vez con una velocidad de crucero impuesta desde Buenos Aires. Mientras el Parlamento Europeo ensaya medidas dilatorias enviando el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) para revisar su legalidad, el gobierno de Javier Milei busca convertir a la Argentina en el "first mover": el primer socio del bloque en ratificar el tratado para forzar su puesta en vigencia provisional, tal como consignó Federico Pinedo, un alto funcionario de la Cancillería Argentina, a O Brasilianista. "Si la Argentina se apura a aprobarlo, inmediatamente después de eso, rige para el país". "El acuerdo le ha vuelto a dar sentido al Mercosur", manifiestó Pinedo. "El acuerdo MS UE es una acuerdo de asociación estratégica, no solo de comercio. Medir el impacto del acuerdo solo por el saldo que porduce en la balanza comercial es un e...

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Hay una serie de episodios que han convertido en apremiante a la actual situación político económica:
+ El Gobierno tiene un problema de caja, que trata de resolver con recursos sobre los que actualmente no tiene a su alcance. Tiene inclusive una excelente situación crediticia, por si quisiera salir a financiarse en el exterior donde aún hay crédito. Tal vez a una tasa no baja, pero tiene maneras de hacerlo.
+ Según afirman los economistas, no bajó el gasto y, lo que es peor, continúa emitiendo moneda sin respaldo a gusto y placer.
+ No sinceró la distorsión de precios y tarifas principalmente en el sistema de transporte y en el energético, que continúan altamente subsidiados y que son deficitarios.
+ El desfinanciamiento lo pagan las provincias, que no reciben lo que necesitan para pagar sus cuentas, principalmente sus sueldos, y las empresas de servicios públicos, que necesitan atender sus necesidades crecientes con menores recursos.
+ Este fenómeno se produce en un contexto de disminución del ritmo económico, de pérdida de competitividad de las exportaciones argentinas y de exigentes demandas salariales. Las circunstancias económicas, políticas y sociales tienen algunas simetrías con las del proceso de principios de la década del 70 que culminó en el Rodrigazo.
+ En materia política se perciben grietas en la aparente hegemonía política. La anunciada precandidatura presidencial del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, para el caso de que Cristina Fernandez no deseara proyectarse a una nueva reelección; el pronunciado aislamiento de la Presidenta, a quien prácticamente no se le conocen consejeros permanentes; la dispersión de votos en el forzado intento por hacer del controvertido Daniel Reposo como nuevo Procurador General de la Nación, y el sistemático recambio de equipos del viejo nestorismo por La Cámpora o por los peronistas noventistas, paradójicamente capitaneados por el SuperSecretario de Comercio Guillermo Moreno, son elementos que crispan la piel de la Ortodoxia Peronista.
+ La caída de la imagen presidencial (que cayó significativamente en el Area Metropolitana Buenos Aires a niveles similares a los de la crisis con el Campo) y la indisponibilidad de fondos para financiar a las provincias pueden ser un combustible propicio para un conflicto político. Si a eso le sumamos a un sector sindical dividido y alzado entre sí y contra el Gobierno, por un lado, y al paro nacional convocado por la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias -convergente con el convocado por los Camioneros-, por el otro, sólo hace falta un disparador para que se encienda un conflicto generalizado
+ La creciente y persisitente presencia de las cacerolas callejeras puede ser una chispa; la reunión de algunos gobernadores sin motivo aparente o, peor aún, para hacer escuchar públicamente sus quejas en materia de financiamiento, y el agudo rol de los medios más destacados en cubrir semejantes circunstancias harían el resto.+

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