El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Alfiles

Villa 31 desde la Au. Illia. 
El primer gabinete de Néstor Kirchner contó con muchos ministros capitalinos. No parecía casualidad, sino más bien una estrategia para conquistar un distrito tradicionalmente díscolo para el peronismo.
El gabinete de Cristina Fernandez de Kirchner sumó muchos bonaerenses. Desplazado Eduardo Duhalde, los Kirchner le apuntaron a la Provincia de Buenos Aires. Hasta con la candidatura a diputado nacional del consorte presidencial en 2009.
Los últimos tres gobernadores fueron caciques sin indios propios en ese territorio: Carlos Ruckauf y Daniel Scioli eran dirigentes porteños, mientras que Felipe Solá fue un Secretario de Agricultura que escaló a la vicegobernación y, desde allí, al sillón que Ruckauf abandonó para asumir la Cancillería. De hecho, no tiene tropa propia.
En ninguno de los más importantes distritos electorales pudieron los Kirchner imponer pinguinos ni fundamentalistas K.
Ahora Mauricio Macri, Hermes Binner, José Manuel de la Sota, Juan Manuel Urtubey, Ernesto Sanz y Scioli, se pelean por la sucesión en 2015. Algunos con más chances que otros, pero estos son los dirigentes que mejor se perfilan en el corto plazo para disputar el poder.+)

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