El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

El Relato y la Política


Ciertamente, como dice Carlos Fara en el artículo que acá se linquea, "el relato kirchnerista sigue intacto".
El politólogo ya había publicado un artículo sobre el relato K el 9 de marzo de 2011, y que oportunamente copiamos en este blog. Ahora va por la segunda parte, con el agregado de la incapacidad de la oposición para estructurar un relato atractivo para el electorado. Vale la pena volver a leerlo.
Ya que copiamos a los periódicos, en ese mismo espacio de Opinión de El Cronista Mario Diament escribe sobre la precandidatura presidencial de Michele Bachman. A pesar de esa brillante pluma, la nota no se luce. Pero señala algo interesante. "El pasado 13 de agosto, Bachmann, una referente del conservadurismo cristiano y favorita del Movimiento Tea Party, resultó ganadora de las primarias de Iowa con el 29 por ciento de los votos, seguida por el candidato libertario Ron Paul, quien obtuvo el 28". Es que el debate que se mostraba como incipiente hace unos años se va consolidando cada vez con mayor firmeza en las sociedades centrales. Se trata de tendencias de reafirmación valórica versus relativismo libertario.
En este sentido vale la pena leer otra nota del fin de semana. Mario Vargas Llosa publicó en La Nación ayer "La Fiesta y la Cruzada", en la que bucea desde su postura netamente liberal acerca del fenómeno que significó la Jornada Mundial de Juventud que encabezó el papa Benedicto XVI en Madrid.
Asoman nuevos tiempos, nuevas realidades, nuevos debates, nuevas doctrinas.+)

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