Milei: segunda fase

El presidente argentino Javier Milei obtuvo su primer logro político luego de haber sido ratificado en las urnas, en las elecciones de medio término, en octubre. La Argentina no tenía un presupuesto aprobado por ley desde Noviembre de 2022, cuando el presidente era aún Alberto Fernandez. Esta votación le permitió revalidar su capacidad de gestión, ya que logró lo que ningún gobierno no peronista pudo desde el retorno a la democracia de 1983: obtener una mayoría en el Senado; y en solo dos años logró también la primera minoría en Diputados. No se trata de votos propios, de los que suma muy poco en ambas cámaras, sino un conglomerado de bloques y minibloques que le permiten sentarse a negociar cómodamente con aquellos que le dan el quórum. No cabe duda de que Milei es un perro verde, una mosca blanca, porque es un referente de ideas que hasta hace muy poco eran minoritarias en la Argentina y que logró, con una dialéctica purista, una gestión altamente pragmática. No tiene ningún prurito ...

Sorpresas


Por estos días preelectorales, cada uno ve lo que quiere ver. El oficialismo, que ya ganó, y la oposición que la Presidente no llega al 40 por ciento en las primarias del domingo. Como nadie le cree más a los encuestadores, todos pueden tener razón. Unos u otros nos sorprenderemos el domingo por la noche.
Lo cierto es que 40 es el número mágico, la cifra psicológicamente crítica para todos.
Pero nadie observa la criticidad del resultado bonaerense. Decíamos en nuestro último post que el oficialismo había perdido importantísimos distritos sin que las encuestas propias o ajenas manifestaran un gran impacto electoral. Evidentemente, es en la provincia de Buenos Aires en donde el oficialismo se recluye. En la medida en que Francisco de Narvaez no polarice con Daniel Scioli, la Presidente seguirá reinando cómodamente.
Bueno, es un decir. Porque analizando los dos escenarios de mayor probabilidad: Cristina ganando cómoda en primera o exigida en primera o en el ballotage, tendríamos escenarios molestos, incómodos. Si gana holgadamente, porque no sabemos de qué manera se preparará el Gobierno para enfrentar las limitaciones fiscales y el estrujamiento producido por la crisis internacional; muchos sectores se miran el bolsillo. Si llega ajustadamente, habrá que ver cuánto le dura la gobernabilidad; y su vice no es un calmante para nadie. Son dos escenarios complicados.
Si la crisis internacional se repite, ¿no tendremos un nuevo 2008 hacia fines de este año y durante el próximo? No trae buenos recuerdos ese año; claro, depende de quién lo diga, ¿no?
Finalmente, veamos a la oposición. Todos coinciden en el crecimiento de Eduardo Duhalde y en el estancamiento de Ricardo Alfonsín. Si eso deriva en un claro segundo puesto para Duhalde o para Alfonsín, cambiamos el escenario del balotaje pero puede sumar por la polarización. Pero si hay un empate en el segundo puesto, no está tan claro el comportamiento popular y en consecuencia no hay visible favorecido.
Solo queda esperar. No es apto para cardíacos.+)

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