El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Sorpresas


Por estos días preelectorales, cada uno ve lo que quiere ver. El oficialismo, que ya ganó, y la oposición que la Presidente no llega al 40 por ciento en las primarias del domingo. Como nadie le cree más a los encuestadores, todos pueden tener razón. Unos u otros nos sorprenderemos el domingo por la noche.
Lo cierto es que 40 es el número mágico, la cifra psicológicamente crítica para todos.
Pero nadie observa la criticidad del resultado bonaerense. Decíamos en nuestro último post que el oficialismo había perdido importantísimos distritos sin que las encuestas propias o ajenas manifestaran un gran impacto electoral. Evidentemente, es en la provincia de Buenos Aires en donde el oficialismo se recluye. En la medida en que Francisco de Narvaez no polarice con Daniel Scioli, la Presidente seguirá reinando cómodamente.
Bueno, es un decir. Porque analizando los dos escenarios de mayor probabilidad: Cristina ganando cómoda en primera o exigida en primera o en el ballotage, tendríamos escenarios molestos, incómodos. Si gana holgadamente, porque no sabemos de qué manera se preparará el Gobierno para enfrentar las limitaciones fiscales y el estrujamiento producido por la crisis internacional; muchos sectores se miran el bolsillo. Si llega ajustadamente, habrá que ver cuánto le dura la gobernabilidad; y su vice no es un calmante para nadie. Son dos escenarios complicados.
Si la crisis internacional se repite, ¿no tendremos un nuevo 2008 hacia fines de este año y durante el próximo? No trae buenos recuerdos ese año; claro, depende de quién lo diga, ¿no?
Finalmente, veamos a la oposición. Todos coinciden en el crecimiento de Eduardo Duhalde y en el estancamiento de Ricardo Alfonsín. Si eso deriva en un claro segundo puesto para Duhalde o para Alfonsín, cambiamos el escenario del balotaje pero puede sumar por la polarización. Pero si hay un empate en el segundo puesto, no está tan claro el comportamiento popular y en consecuencia no hay visible favorecido.
Solo queda esperar. No es apto para cardíacos.+)

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