Subsidios por leyes

El Presidente reapareció hoy en el Council of the Américas, tras días sin mostrarse en público. El discurso, como es natural en ese ámbito empresarial, empezó siendo económico -curiosamente, criticó a empresarios- y destacando sus logros, aunque luego derivó luego en temas más políticos y culturales que no llegaron a permear en la agenda mediática. Si bien se dejó trascender que él personalmente había lo elaborado en soledad y que se había esmerado, no está claro qué buscó conseguir. Porque si lo que quiso fue reinvindicar la economía, que fue lo inicial y aparentemente lo nuclear, no dejó de ser un planteo subjetivo y con cifras que difícilmente convenzan a quienes no reciben los beneficios de tales logros. Su reaparición coincidió con el final de una serie de reuniones del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y del ministro de Economía, Luis Caputo, con gobernadores para retomar la actividad parlamentaria. Estuvieron con los gobernadores y funcionarios del Norte Grande, y los funcionari...

Sorpresas


Por estos días preelectorales, cada uno ve lo que quiere ver. El oficialismo, que ya ganó, y la oposición que la Presidente no llega al 40 por ciento en las primarias del domingo. Como nadie le cree más a los encuestadores, todos pueden tener razón. Unos u otros nos sorprenderemos el domingo por la noche.
Lo cierto es que 40 es el número mágico, la cifra psicológicamente crítica para todos.
Pero nadie observa la criticidad del resultado bonaerense. Decíamos en nuestro último post que el oficialismo había perdido importantísimos distritos sin que las encuestas propias o ajenas manifestaran un gran impacto electoral. Evidentemente, es en la provincia de Buenos Aires en donde el oficialismo se recluye. En la medida en que Francisco de Narvaez no polarice con Daniel Scioli, la Presidente seguirá reinando cómodamente.
Bueno, es un decir. Porque analizando los dos escenarios de mayor probabilidad: Cristina ganando cómoda en primera o exigida en primera o en el ballotage, tendríamos escenarios molestos, incómodos. Si gana holgadamente, porque no sabemos de qué manera se preparará el Gobierno para enfrentar las limitaciones fiscales y el estrujamiento producido por la crisis internacional; muchos sectores se miran el bolsillo. Si llega ajustadamente, habrá que ver cuánto le dura la gobernabilidad; y su vice no es un calmante para nadie. Son dos escenarios complicados.
Si la crisis internacional se repite, ¿no tendremos un nuevo 2008 hacia fines de este año y durante el próximo? No trae buenos recuerdos ese año; claro, depende de quién lo diga, ¿no?
Finalmente, veamos a la oposición. Todos coinciden en el crecimiento de Eduardo Duhalde y en el estancamiento de Ricardo Alfonsín. Si eso deriva en un claro segundo puesto para Duhalde o para Alfonsín, cambiamos el escenario del balotaje pero puede sumar por la polarización. Pero si hay un empate en el segundo puesto, no está tan claro el comportamiento popular y en consecuencia no hay visible favorecido.
Solo queda esperar. No es apto para cardíacos.+)

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