El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Giro a la Izquierda

La detención de José Pedraza (Unión Ferroviaria) es una inequívoca continuidad de un proceso que reconoce sus inicios en el apresamiento de Juan José Zanola (Bancarios) y que continuó con el fugaz arresto de Gerónimo "Momo" Venegas (Peones Rurales).
El desfile de encumbrados referentes sindicalistas por la pasarela mediática tras los barrotes, institucionalmente, no podría responder a una lógica política. Es la Justicia la que actuó en los tres casos, a través de dos jueces diferentes. Sin embargo, uno podría leer como que alguien "dio la voz de ahura".
Lo cierto es que estos episodios son coincidentes con ciertos cambios en el estilo gubernamental. Por mencionar algunos:
+ Las desventuras del malogrado avión norteamericano, con Héctor Timmerman como bastonero.
+ Las denuncias del propio canciller respecto de la impartición de poco democráticos cursos norteamericanos que inclusive enseñarían métodos de tortura.
+ La insistente diferenciación de la Presidente y de su entorno respecto del gobernador Daniel Scioli y de los barones del conurbano, en favor de la figura de Martín Sabatella.
+ La arremetida de Nilda Garré en las fuerzas de seguridad y la insistencia del Gobierno Nacional para que en la Provincia de Buenos Aires se siga en esta línea de confrontación con las policías. Por llamar de alguna manera al duro estilo correctivo que aplica la ex ministra de Defensa a cargo de la Seguridad Nacional.
Se percibe un regreso al discurso de la transversalidad, que brillaba a inicios del gobierno de Néstor Kirchner. Una vuelta a la lógica frepasista. Un reencuentro con los dirigentes sociales.
No se debe desatender que hay un extremado cuidado de no permitir nuevas intrusiones de tierras (como el desalojo que se realizó ayer en Transradio, en el predio lindante con la Autopista Ricchieri, en tierras de Esteban Echeverría) y la solicitud presidencial de que no se corten más calles, ni vías, son parte de esta variación discursiva.
Esto no aclara la probabilidad de la declamada reelección presidencial. De ser efectiva la posibilidad de esa postulación, no se entiende que la estrategia sea extremar el discurso; es expulsivo más que inclusivo, resta en lugar de sumar. En el caso de que Cristina no quisiera ir por un segundo (o tercer) turno, ¿para qué desautoriza y humilla al principal potencial sucesor que tiene el peronismo, Daniel Scioli?

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