Malvinas: una semana que puede ser clave

Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.  La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...

La agenda de Moyano

El ex presidente Néstor Kirchner manejaba con cintura la relación con el titular de la CGT. No obstante, el margen se angostaba cada vez más. Ante la actual falta del fuelle de contención, el creciente protagonismo de Hugo Moyano implica concretamente la imposición de una agenda al Gobierno Nacional, a saber:
+ Presión sobre la inflación. La relación precio - salarios podría determinar la suerte política del Gobierno, si no pudiera contener esa tensión en niveles de razonabilidad.
+ Decisiones macroeconómicas. Mientras la Presidente esté atenta a los acuerdos entre gremios y empresas, la sobrevaluación del dólar, el mantenimiento de subsidios y el bajo nivel de las tarifas, no parecería que fueran a resolverse.
+ Calidad Institucional. La paz con Moyano podría acarrearle algunos compromisos con la Justicia. El dirigente sindical habría tomado como amenaza una broma de Cristina Fernandez respecto de la posibilidad de ir preso.
+ Los realineamientos. Habría que ver qué actitud toma el Partido Justicialista, básicamente los caudillos territoriales y las bancadas parlamentarias del Frente para la Victoria, en ese precario equilibrio que comparten con el camionero. El 2011 seduce fuertemente a la "rama política" del partido.
+ Progresismo. Acercarse a Moyano implica alejarse del progresismo y, concretamente, de algunos actores que eran cercanos, como la CTA y de parte del electorado.
+ Control de las calles. Arreglar o romper con el sindicalismo ortodoxo debe suponer un plan B, respecto de la posibilidad de recrudecimiento de la violencia callejera.
No parece poco lo que está en juego. La excesiva atención puede crear una peligrosa expectativa sobre la resolución del caso. Pero la aparente preocupación tampoco sería vista con tranquilidad por muchos sectores.
Está embarrada la cancha en la que debe moverse quien quiera conducir al equipo al otro lado del campo de juego.+

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