Gobierno reloaded

La salida de Manuel Adorni permitió a Javier Milei recargar las baterías del poder gubernamental. No solamente porque se desprendió de un lastre que había frenado el impulso de aprobaciones en el Congreso de las tan necesarias reformas que exige su administracin, sino que empezaba a hacer peligrar la gobernabilidad debido a una eventual moción de censura contra el Jefe del Gabinete de Ministros. También le permitió desmarcarse de la madrina de Adorni, de Karina, la hermanísima, y reinvindicar al mismo tiempo al asesorísimo Santiago Caputo, que logró meter un vocero y un Secretario de Medios afines, además de un reemplazo aceptable para Adorni. Diego Santilli tiene muñeca política como para reconstruir el tejido de poder con los gobernadores, al menos tanto como deseé el Presidente. Los mercados saludaron su llegada y la presencia masiva de gobernadores en su jura ministerial.  Asimismo, las palabras de Santilli referidas a retomar la acción transformadora del gobierno brindaron un ...

Entre la espada y la pared

Era previsible. Los senderos se fueron angostando y quedó evidenciado que la formación K tenía un fogonero, un señalero y un maquinista que responden a un jefe, que no es Néstor. Parece que si, que el ex presidente asiente con magnanimidad cuando le son consultadas las órdenes. Lo cierto es que jamás se vio contradecir a esa tropa; nunca tuvo un sí ni un no con Hugo Moyano. Siempre Néstor tuvo la última palabra, pero no está claro que haya sido exactamente la que haya querido dar.
Hace pocos días, cuando fue el masivo acto de River -todavía no entendí si fue del peronismo bonaerense o de la CGT- hasta los menos avezados cayeron en que el caballo de troya era impulsado por los trabajadores.
"¿Es este el gobierno popular?", se preguntan los jovenes del Partido Obrero. Paradójicamente era la misma pregunta que se hacía la JP en los 70. ¿Exceso de pragmatismo? ¿cortoplacismo? ¿reacciones estentóreas? Da lo mismo. La mayor parte del Partido Justicialista desearía tener un candidato ganador, como Daniel Scioli o Carlos Reutemann, y no tener que cargar con el depreciado candidato del Gobierno. Pero parece imposible que el matrimonio presidencial dé el paso al costado y que, nuevamente en coincidencia con los procedimientos del ex presidente Carlos Menem, favorezca el triunfo de un candidato radical -muy probablemente Ricardo Alfonsín- para dar cumplimiento a esa vieja voz profética: los que me sucedieron, me redimieron.
Pero la muerte de Marcelo Ferreyra y sus derivaciones amenazan golpear en la Santa Bárbara. No hay olor ni color de desenlace fatal, pero lo cierto es que esta crisis tiene todos los condimentos para tenerlo.+)

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