Mover primero: la estrategia de Milei para lucirse en el acuerdo con Europa

Tras veinticinco años de idas y vueltas, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ha entrado en su fase de definiciones, pero esta vez con una velocidad de crucero impuesta desde Buenos Aires. Mientras el Parlamento Europeo ensaya medidas dilatorias enviando el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) para revisar su legalidad, el gobierno de Javier Milei busca convertir a la Argentina en el "first mover": el primer socio del bloque en ratificar el tratado para forzar su puesta en vigencia provisional, tal como consignó Federico Pinedo, un alto funcionario de la Cancillería Argentina, a O Brasilianista. "Si la Argentina se apura a aprobarlo, inmediatamente después de eso, rige para el país". "El acuerdo le ha vuelto a dar sentido al Mercosur", manifiestó Pinedo. "El acuerdo MS UE es una acuerdo de asociación estratégica, no solo de comercio. Medir el impacto del acuerdo solo por el saldo que porduce en la balanza comercial es un e...

Entre la espada y la pared

Era previsible. Los senderos se fueron angostando y quedó evidenciado que la formación K tenía un fogonero, un señalero y un maquinista que responden a un jefe, que no es Néstor. Parece que si, que el ex presidente asiente con magnanimidad cuando le son consultadas las órdenes. Lo cierto es que jamás se vio contradecir a esa tropa; nunca tuvo un sí ni un no con Hugo Moyano. Siempre Néstor tuvo la última palabra, pero no está claro que haya sido exactamente la que haya querido dar.
Hace pocos días, cuando fue el masivo acto de River -todavía no entendí si fue del peronismo bonaerense o de la CGT- hasta los menos avezados cayeron en que el caballo de troya era impulsado por los trabajadores.
"¿Es este el gobierno popular?", se preguntan los jovenes del Partido Obrero. Paradójicamente era la misma pregunta que se hacía la JP en los 70. ¿Exceso de pragmatismo? ¿cortoplacismo? ¿reacciones estentóreas? Da lo mismo. La mayor parte del Partido Justicialista desearía tener un candidato ganador, como Daniel Scioli o Carlos Reutemann, y no tener que cargar con el depreciado candidato del Gobierno. Pero parece imposible que el matrimonio presidencial dé el paso al costado y que, nuevamente en coincidencia con los procedimientos del ex presidente Carlos Menem, favorezca el triunfo de un candidato radical -muy probablemente Ricardo Alfonsín- para dar cumplimiento a esa vieja voz profética: los que me sucedieron, me redimieron.
Pero la muerte de Marcelo Ferreyra y sus derivaciones amenazan golpear en la Santa Bárbara. No hay olor ni color de desenlace fatal, pero lo cierto es que esta crisis tiene todos los condimentos para tenerlo.+)

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