La estela que deja el Mar Argentino

En los últimos meses hemos visto un cambio sensible en la visibilidad de la cuestión de las islas Malvinas, en contraste con los últimos años cuando se había percibido una suerte de desmalvinización. Recientemente, el periodista Santiago O'Donnell recordó que una de las derivaciones de las filtraciones de Snowden había dejado al descubierto una operación de inteligencia británica que tuvo como objeto la desmalvinización, y que evidentemente habría obtenido éxito. En abril de este año un cable de Reuters dio a conocer un cable presuntamente confidencial del Departamento de Estado en el que se analizaba el cambio de postura de los Estados Unidos con respecto a la soberanía en las Malvinas, como una represalia a la falta de compromiso de Inglaterra en las operaciones militares de la NATO. Esto sucedió a poco de que trascendieran rumores relativas a conversaciones entre funcionarios ingleses y argentinos al respecto, y durante una gestión, la de Javier Milei, muy alineada con los Estad...

Entre la espada y la pared

Era previsible. Los senderos se fueron angostando y quedó evidenciado que la formación K tenía un fogonero, un señalero y un maquinista que responden a un jefe, que no es Néstor. Parece que si, que el ex presidente asiente con magnanimidad cuando le son consultadas las órdenes. Lo cierto es que jamás se vio contradecir a esa tropa; nunca tuvo un sí ni un no con Hugo Moyano. Siempre Néstor tuvo la última palabra, pero no está claro que haya sido exactamente la que haya querido dar.
Hace pocos días, cuando fue el masivo acto de River -todavía no entendí si fue del peronismo bonaerense o de la CGT- hasta los menos avezados cayeron en que el caballo de troya era impulsado por los trabajadores.
"¿Es este el gobierno popular?", se preguntan los jovenes del Partido Obrero. Paradójicamente era la misma pregunta que se hacía la JP en los 70. ¿Exceso de pragmatismo? ¿cortoplacismo? ¿reacciones estentóreas? Da lo mismo. La mayor parte del Partido Justicialista desearía tener un candidato ganador, como Daniel Scioli o Carlos Reutemann, y no tener que cargar con el depreciado candidato del Gobierno. Pero parece imposible que el matrimonio presidencial dé el paso al costado y que, nuevamente en coincidencia con los procedimientos del ex presidente Carlos Menem, favorezca el triunfo de un candidato radical -muy probablemente Ricardo Alfonsín- para dar cumplimiento a esa vieja voz profética: los que me sucedieron, me redimieron.
Pero la muerte de Marcelo Ferreyra y sus derivaciones amenazan golpear en la Santa Bárbara. No hay olor ni color de desenlace fatal, pero lo cierto es que esta crisis tiene todos los condimentos para tenerlo.+)

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