El peronismo busca reinventarse

En un tiempo en que los partidos parecen haber perdido incidencia política, las tribus herederas de Juan Perón buscan un restyling para mejorar sus oportunidades de cara a la renovación presidencial de 2027, con la pesada carga de la última gestión de Alberto Fernandez como recuerdo más reciente en el imaginario popular. En sus orígenes, Perón consideraba que el sindicalismo era la columna vertebral de su movimiento. Los obreros constituían la base de la sociedad y se nucleaban en una instancia de representación de tercer grado en la Confederación General de los Trabajadores (CGT), mayormente alineada en el peronismo. En la actualidad, la informalidad divide por mitades a la población argentina y las recientes crisis económicas crearon un nuevo segmento de representación, los movimientos sociales, que representan principalmente a los desocupados, que tienen afinidades políticas variadas aunque hay una mayor presencia de la izquierda; los informales, por su parte, se autoperciben como a...

Entre la espada y la pared

Era previsible. Los senderos se fueron angostando y quedó evidenciado que la formación K tenía un fogonero, un señalero y un maquinista que responden a un jefe, que no es Néstor. Parece que si, que el ex presidente asiente con magnanimidad cuando le son consultadas las órdenes. Lo cierto es que jamás se vio contradecir a esa tropa; nunca tuvo un sí ni un no con Hugo Moyano. Siempre Néstor tuvo la última palabra, pero no está claro que haya sido exactamente la que haya querido dar.
Hace pocos días, cuando fue el masivo acto de River -todavía no entendí si fue del peronismo bonaerense o de la CGT- hasta los menos avezados cayeron en que el caballo de troya era impulsado por los trabajadores.
"¿Es este el gobierno popular?", se preguntan los jovenes del Partido Obrero. Paradójicamente era la misma pregunta que se hacía la JP en los 70. ¿Exceso de pragmatismo? ¿cortoplacismo? ¿reacciones estentóreas? Da lo mismo. La mayor parte del Partido Justicialista desearía tener un candidato ganador, como Daniel Scioli o Carlos Reutemann, y no tener que cargar con el depreciado candidato del Gobierno. Pero parece imposible que el matrimonio presidencial dé el paso al costado y que, nuevamente en coincidencia con los procedimientos del ex presidente Carlos Menem, favorezca el triunfo de un candidato radical -muy probablemente Ricardo Alfonsín- para dar cumplimiento a esa vieja voz profética: los que me sucedieron, me redimieron.
Pero la muerte de Marcelo Ferreyra y sus derivaciones amenazan golpear en la Santa Bárbara. No hay olor ni color de desenlace fatal, pero lo cierto es que esta crisis tiene todos los condimentos para tenerlo.+)

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