El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

El factor K

Este era el diciembre que esperábamos. Mucho ruido institucional y puja política. El kirchnerismo tratando de retener el poder que la oposición le arrebató en las urnas en junio y aquella, caminando lentamente hacia 2011.
La oposición que se siente ganadora -básicamente, el panradicalismo- no quiere hacer olas. Procura garantizar los resortes que le aseguren ese tránsito hacia el éxito, nomás.
El macrismo podría estar en el mismo camino, pero el Gobierno se ocupa de debilitarlo. Con éxito hasta ahora.
El peronismo disidente sabe que tiene que hacer muchos méritos para ser elegido, tras tan intensa experiencia justicialista, y sortear muchas disputas intestinas. Este sector es el que puede dar más dolores de cabeza al oficialismo. Porque puede resultar igualmente movedizo y dañino.
Alerta, Néstor Kirchner no para de operar. Cada vez que se asoma un inconveniente, sube la apuesta. Es lo mismo que viene haciendo desde hace muchos años. Hasta hace poco le servía; hoy le provoca una merma inmensa en su caudal de poder.
Este es el único imponderable para este verano: que queriendo evitar que la oposición consolide un poder que inmovilice la marcha gubernamental, genere un cortocircuito que se cobre una megavíctima.
No hay motivo para pensar que esto pudiera suceder excepto que el Hombre, en la soledad de Olivos, reaccione destempladamente o provoque un hecho que no tenga marcha atrás. El factor K, que es básicamente la sorpresa, podría terminar siendo un boomerang.+)

Esta columna se toma un descanso estival. ¡Felíz Navidad!

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