El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Scioli es K-K

La salida de Emilio Monzó del gabinete de la gobernación provincial evidenció una profundización del alineamiento de Daniel Scioli con los Kirchner.
La salida del ministro de Asuntos Agrarios significó desandar el camino del dialogo y de la concordia que suele peregrinar el gobernador y, al mismo tiempo, construir una inexplicable subordinación al Matrimonio Presidencial en un contexto de una rabiosa radicalización.
A Scioli le sobraría razones para mostrar un matiz diferente dentro del oficialismo, aún sin llegar a romper lanzas con el Gobierno Nacional. Pero los Kirchner no admiten términos intermedios; lo curioso es que él prefiera internarse en el desierto sin la provisión del agua garantizada.
Al proyectar todas las concesiones que Scioli ha tenido con Kirchner solamente queda esperar que termine ofreciendo la poca vida política que aún le queda.
Según trascendió periodísticamente, el jefe de gabinete provincial Alberto Pérez habría confesado al despedido diputado provincial en uso de licencia Monzó: "Ahora somos más K que nunca"; ergo, Scioli es K-K.+)

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