La Malvinización

  El presidente Javier Milei habló ayer a los argentinos por la cuestión de Malvinas, un asunto que viene elevando su volumen en los últimos meses. Lo hizo en cadena nacional, un recurso habitual en Milei pero que está más vinculado a circunstancias extraordinarias, tales como pudieron haber sido las propias de aquella guerra que enfrentó a la Argentina con Inglaterra por la recuperación de las islas en 1982. En ese tiempo se los llamaba comunicados, que Charly García inmortalizó en su canción "No bombardeen Buenos Aires", compuesto en aquellas circunstancias. Aún cuando la causa de Malvinas es transversal a todos los argentinos, lo que es llamativo es que Milei haya utilizado muchos recursos del nacionalismo en su discurso. Es cierto que no es la primera vez que lo hace; pareciera que intenta retener a los votantes que le aportó su compañera de fórmula Victoria Villarruel.  Pero en este caso podría haber otro motivos. Porque es como si hubiera forzado la marcha de un proceso...

Scioli es K-K

La salida de Emilio Monzó del gabinete de la gobernación provincial evidenció una profundización del alineamiento de Daniel Scioli con los Kirchner.
La salida del ministro de Asuntos Agrarios significó desandar el camino del dialogo y de la concordia que suele peregrinar el gobernador y, al mismo tiempo, construir una inexplicable subordinación al Matrimonio Presidencial en un contexto de una rabiosa radicalización.
A Scioli le sobraría razones para mostrar un matiz diferente dentro del oficialismo, aún sin llegar a romper lanzas con el Gobierno Nacional. Pero los Kirchner no admiten términos intermedios; lo curioso es que él prefiera internarse en el desierto sin la provisión del agua garantizada.
Al proyectar todas las concesiones que Scioli ha tenido con Kirchner solamente queda esperar que termine ofreciendo la poca vida política que aún le queda.
Según trascendió periodísticamente, el jefe de gabinete provincial Alberto Pérez habría confesado al despedido diputado provincial en uso de licencia Monzó: "Ahora somos más K que nunca"; ergo, Scioli es K-K.+)

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