El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Las formas


Los seres humanos somos una sola cosa. Nos componemos de una sustancia que tiene una forma. La forma se moldea con nuestra sustancia. Pero no existe diferencia entre formas y fondo, y hay una relación activa entre ambas cosas. 

En una república es importante saludar a los adversarios, porque todos representan a una porción de ciudadanos. Javier Milei es presidente de la Nación, pero Jorge Macri es el jefe de Gobierno porteño. Si Milei no saluda a Macri desprecia a los porteños.

Milei se excusó por razones morales muy sensibles, pero mientras ocupe esa magistratura no puede ignorarlo sin despreciar a la república que nos contiene a todos. Cómo bien dijo Monseñor García Cuerva en el TeDeum: son límites que no se deben pasar.

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