La Malvinización

  El presidente Javier Milei habló ayer a los argentinos por la cuestión de Malvinas, un asunto que viene elevando su volumen en los últimos meses. Lo hizo en cadena nacional, un recurso habitual en Milei pero que está más vinculado a circunstancias extraordinarias, tales como pudieron haber sido las propias de aquella guerra que enfrentó a la Argentina con Inglaterra por la recuperación de las islas en 1982. En ese tiempo se los llamaba comunicados, que Charly García inmortalizó en su canción "No bombardeen Buenos Aires", compuesto en aquellas circunstancias. Aún cuando la causa de Malvinas es transversal a todos los argentinos, lo que es llamativo es que Milei haya utilizado muchos recursos del nacionalismo en su discurso. Es cierto que no es la primera vez que lo hace; pareciera que intenta retener a los votantes que le aportó su compañera de fórmula Victoria Villarruel.  Pero en este caso podría haber otro motivos. Porque es como si hubiera forzado la marcha de un proceso...

Las formas


Los seres humanos somos una sola cosa. Nos componemos de una sustancia que tiene una forma. La forma se moldea con nuestra sustancia. Pero no existe diferencia entre formas y fondo, y hay una relación activa entre ambas cosas. 

En una república es importante saludar a los adversarios, porque todos representan a una porción de ciudadanos. Javier Milei es presidente de la Nación, pero Jorge Macri es el jefe de Gobierno porteño. Si Milei no saluda a Macri desprecia a los porteños.

Milei se excusó por razones morales muy sensibles, pero mientras ocupe esa magistratura no puede ignorarlo sin despreciar a la república que nos contiene a todos. Cómo bien dijo Monseñor García Cuerva en el TeDeum: son límites que no se deben pasar.

Comentarios