El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Cariño en el Jardín Japonés
Como venimos diciendo, el camino electoral puede depararle más de un dolor de cabeza al oficialismo.
Vale aclarar que tras el triunfo de Bertone en la primera vuelta fuegina y Maurice Closs en Misiones todo salía como parecía estar pervisto. Hasta que, en el repechaje, cuando nadie pagaba un peso por la candidata socialista, terminó ganando Fabiana Ríos.
Además, el cierre de listas dejó numerosas víctimas, deseadas y no tanto. Hemos hablado ya de la situación de los aliados sindicalistas, sin embargo nadie esperaba la Decisión de Verna, de renunciar a la candidatura pampeana y que vino a recordar un sinnúmero de dirigentes que son oficialistas ma non troppo. Empezando por el cordobés José Manuel de la Sota y pasando por la actitud díscola de Juan Manuel Urtubey.
Entrando en lo electoral, si juzgamos más o menos exacta la encuesta que encargó el diario La Nación a Poliarquía podríamos aventurar que mañana Mauricio Macri le propinará una paliza a Daniel Filmus, aunque tendrán que ir a una segunda vuelta de difícil resolución para el kirchnerismo. De no renunciar de inmediato a ese nuevo escarmiento, los dos precandidatos que más miden en la oposición, Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, podrían usar ese ballotage como una medición entre ellos y Cristina Fernandez y de final cantado.
Inmediatamente tendremos la elección satafecina, en la que el Frente para la Victoria pelea por un segundo o tercer puesto.
Luego vendría el ballotage porteño y, finalmente, la elección cordobesa, en la que el kirchnerismo solamente lleva candidatos legislativos. Por más que el probable ganador, el exgobernador de la Sota, le dedique a Cristina su triunfo, a nadie se le pasará desapercibido que es amor de primavera.
Así se ingresará en las primarias abiertas y simultáneas, en la que la oposición podrá lucir a su mejor candidato y el oficialismo medirá sus fuerzas frente a él.
Por otra parte, la situación parlamentaria se ha vuelto difícil para el kirchnerismo y nadie sabe si estas cosas están calculadas o no. El peronismo parece haber ingresado en una especie de estado deliberativo.+)

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