Brasil: 250 años de tensiones

Tengo una mala noticia: no fue de casualidad; no fallé cuando viniste y tú no quisiste fallar, cantaría Coti Soroquín en ese hitazo  que canta sobre una relación casual.  Así es, no fue de casualidad. Este 1 de agosto van a ser 250 años desde que Carlos III de España decidió crear el Virreinato del Río de la Plata para poner un freno al avance portugués sobre lo que actualmente es la República Oriental del Uruguay. El rey español puso su capital en Buenos Aires, justo frente a la llamada Banda Oriental. El puerto de agua barrosa y de escaso calado era la salida al Atlántico más recomendable para las mercaderías americanas que debían enviarse a la Metrópoli. Pero también empezaba a ser muy visitada por los contrabandistas ingleses. Además, la joven urbe se había convertido en la ciudad más populosa y dinámica del nuevo virreinato. La mala noticia aquí es que el presidente Javier Milei desestimó los 40 años de esfuerzos por la paz regional -que también derivó en beneficios econó...

Pocas Nueces

Hay pocos hechos que valga la pena destacar en estos últimos días.
Primero, está la hiperacción de Héctor Magnetto. El CEO del Grupo Clarín apareció como protagonista en dos reuniones clave: la reunión de los empresarios reunidos en las cúpulas de la Unión Industrial Argentina (UIA) y en la Asociación de Empresarios Argentinos (AEA), por un lado, y la comida en su domicilio con cinco de los principales dirigentes del peronismo disidente, por el otro.
Lo curioso es que estas acciones aparecieron cuando una gran parte del establishment, instigados quizás por una información publicada en jorgeasisdigital.com.ar, empezaba a dudar de la posibilidad de un acuerdo entre el Gran Diario Argentino y el ex presidente Néstor Kirchner.
La movida empresaria es toda una señal. Había habido comentarios muy críticos del mundo económico contra el duro discurso de Hugo Biolcati en la inauguración de la Rural. No obstante, esa disconformidad no alcanzó para aplacar el propio disgusto que produce el estilo K.
El cónclave político, en cambio, fue un intento por salir del inmovilismo. Resultó una ratificación de que el peronismo irá dividido entre oficialismo y oposición y que el primero de ellos tiene más chances de crecer que el que aparece como disidente; al menos, por ahora. Sin un candidato atractivo, la opción neoconservadora liderada por Unión PRO cedería al kirchnerismo el duelo con el panradicalismo, relegándose a un tercer lugar. Pero aún falta mucho. Para bien o para mal. Su principal espada, Mauricio Macri, parecería estar muy amenazado por instancias judiciales muy variadas y difícilmente pueda mantenerse indemne de tanto embate.
El Gobierno, por su parte, sigue acomodándose y los analistas hablan de un acomodamiento en las encuestas que estaría regado por el derrame del crecimiento económico. Su sombra es la inflación, una amenaza nada despreciable si se llegara a salir de control.
El rumor de una fórmula presidencial encabezada por Néstor Kirchner y Daniel Scioli, con Cristina Fernández, para la gobernación de Buenos Aires bajo el estigma de Hugo Moyano como presidente del partido en el orden provincial, no parecen ser apuestas tan inrteresantes para el electorado. Pero eso tampoco es un hecho hasta el momento.
El camino parecería ser propicio para el panradicalismo. Pero estamos a más de un año de las elecciones que, visto a ojos de hoy, no parecieran adelantarse nuevamente.+)

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