El cierre de listas para las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre terminó de cristalizar las grietas partidaria dentro de la grieta política.
En el peronismo se logró armar listas comunes, aunque no han podido evitar algunas fisuras distritales, pero podría decirse que las diferencias entre el gobernador Axel Kiciloff y La Cámpora finalmente se profundizaron. Por otra parte, la ex presidente Cristina Fernández empieza a evidenciar señales de desaparición pública, y Sergio Massa aparece como un elemento extraño en una fuerza que se polariza en dirección contraria a la del gobierno.
El oficialismo se terminó de partir entre el karinismo y las Fuerzas del Cielo. Karina Milei delegó la inmensa mayoría de las decisiones en Sebastián Pareja, su principal armador, quien produjo un desparramo en la militancia territorial y designó gente que no reconoce otro jefe que él. En un limbo ubicado entre Pareja y Karina, pero no en línea recta, aparecen los Menem.
Para comprender el suceso, hay que mirar para atrás. Carlos Kikuchi tuvo tanta autonomía para armar como tuvo Pareja. Sería muy riesgoso que termine de igual manera: cuando Kikuchi estuvo en desacuerdo con los hermanos Milei, se abrió de la organización y la casi totalidad de los legisladores provinciales que fueron elegidos se abrieron con él de La Libertad Avanza.
Por eso es que es llamativo el modo en que Pareja cerró cada uno de los municipios: sacando a los históricos -aún a los que decían que habían pagado por su lugar- y poniendo incondicionales, sin importar su proveniencia.
En el tope de las diferencias está el editorial de Alejandro Fantino, que se manifestó harto de estos manejos del operador menemista. La aparición de denuncias de infiltrados kirchneristas en las filas libertarias habían superado la capacidad de asombro.
La aireada respuesta de la Hermanísima no tardó en llegar.
Pero este proceso ya produjo un efecto centrífugo en funcionarios medios, tales como el vicecanciller Eduardo Bustamante; el Síndico General de la Nación, Miguel Blanco, y el jefe de asesores de Presidencia, Damián Reidel, entre muchos otros, que saltan de sus funciones sin que se lleguen a comprender plenamente los motivos. La velocidad del recambio no puede no tener consecuencias en el funcionamiento del aparato estatal.
Para colmo, empieza a surgir un rumor que remite a movimientos más importantes en el gabinete. El trío amarillo que negoció con LLA habría negociado posiciones en el gabinete. Se dice que Guillermo Montenegro aceptó dejar la intendencia marplatense a cambio de una diputación provincial, siempre y cuando pueda ir luego a reemplazar a Mariano Cúneo Libarona en Justicia; Diego Santilli aspiraría ir a Seguridad, en reemplazo de Patricia Bullrich, que enfrentaría la campaña por la senaduría nacional, y Cristian Ritondo podría ser el nuevo presidente de la Cámara de Diputados desde diciembre, o reemplazar al desonocido jefe de la AFI, si es que la posición de Santiago Caputo sigue erosionándose. También se daría por salido a Guillermo Francos, y a Manuel Adorni en su reemplazo, y consecuentemente, Lisandro Catalán podría ceder su lugar a Lule Menem.
De todo eso se habla en los mentideros.+)
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